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jueves, 11 de abril de 2013

Iguales

Finalmente, después de pasar dos veces por cada cámara del Parlamento, se aprobó la ley referente al matrimonio igualitario en Uruguay (entre otras cosas), permitiendo así el matrimonio entre personas del mismo sexo (entre otras cosas). Sin dudas, un paso importantísimo en la creación de una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria para todos. El producto de una lucha muy larga por una parte de la sociedad civil, que reclamaba derechos que, creo yo, nunca debió haber tenido la necesidad de reclamar, porque ya debían haber sido suyos desde siempre. ¿Se entiende?

Un triunfo que convierte a Uruguay en el decimosegundo país en reconocer tal unión, y que debería ponernos contentos a todos. Una razón para festejar todos, los que ahora se pueden casar, los que ya podían antes, y los que pueden pero no quieren. Pero sobre todo, una muestra de que si se insiste y se espera, las cosas llegan, y una esperanza de que todos aquellos derechos que faltan conquistar, para diferentes sectores de la sociedad, pueden llegar tarde o temprano. Porque no hay que olvidar que falta muchísimo para una sociedad realmente igualitaria, desde lo social y lo legislativo.

Por ejemplo, todavía hay gente que insiste en la homosexualidad como un defecto. Hay gente que, por manejarse con ciertos valores y creencias, pretende imponer su conducta a la sociedad entera, olvidando que no todos creemos o pensamos lo mismo.

Todavía no existen las mismas oportunidades para todos. Aunque parezca mentira, las mujeres siguen en desventaja al competir por un puesto de trabajo, porque entre otras cosas, un posible embarazo sigue siendo una "complicación". Todavía cobran menos por hacer el mismo trabajo que un hombre, en el mismo puesto. Ni hablar de las oportunidades que tiene la población afrodescendiente, transexual o de bajos recursos.

Todavía convivimos con el racismo, tanto, que es casi parte del folclore. Yo todavía me sorprendo de las pocas personas afrodescendientes que van a mi facultad,  a mi trabajo, o que ocupan cargos importantes.

Todavía hay una parte enorme de nuestra gente que quedó a un costado, social, económica y educativamente, y sigue ahí. Y si no hacemos nada entre todos, va a seguir ahí. Y aunque así lo crean muchos, encerrarlos desde chicos no soluciona el problema.

Todavía tenemos violencia de género por todos lados. Se pelea todos los días por eliminarla, pero sigue ahí. Tenemos una mujer muerta a manos de su pareja por cada cien mil habitantes, entre otros casos. (Fuente)

Todavía tenemos la idea de que la accesibilidad es poco más que un adorno, una preocupación del que tiene las limitaciones y de nadie más. Por ejemplo, de los edificios del complejo donde vivo, no todos los edificios tienen rampa donde se la necesita, porque se espera a que alguien no pueda entrar al edificio para hacerla. En muchos lugares falta entender que la accesibilidad tiene que ser parte del diseño, siempre.

Pero por sobre todas las cosas, tenemos grabada a fuego la idea de que esos problemas deben ser preocupación de esos grupos, nada más. Que no tiene sentido que un hombre heterosexual y blanco defienda los derechos de mujeres y las comunidades LGBT y afrodescendiente. O al menos esa idea siguen teniendo muchos, que por suerte son cada vez menos.

Me parece que deberíamos aprovechar el impulso del paso de hoy y seguir avanzando, atacando los problemas y haciendo lo que tengamos a nuestro alcance. Los que pueden hablar, que hablen; los que pueden proponer, que propongan; y sobre todo, los que deban redactar y levantar la mano, que cumplan su deber.

Pero dejemos para mañana, porque hoy nos podemos permitir festejar. Arriba Uruguay.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cambiemos el mundo

Después de meses de estar separado del blog, hoy nos reconciliamos. Acordamos no volver a escribir opiniones personales porque después las opiniones cambian y me arrepiento, pero como soy mucho peor cumpliendo promesas que escribiendo, he aquí una entrada llena de opiniones. Porque si cualquiera puede escribir su carta abierta, acá no vamos a ser menos.

El motivo de esta entrada es bastante sencillo: cambiar al mundo entre todos. Al fin y al cabo no es tan difícil, el mundo cambia solo sin que nadie lo ayude, lo bueno sería darle una dirección que nos gustara a todos. Por ahí alguno no está de acuerdo, por ahí a alguno no le interesa lo que digo, pero allá ellos. Acá se viene a opinar, señoras y señores, no a formar opinión; ya estamos grandes como para andar queriendo convencer gente. Si alguien está de acuerdo, mucho mejor.

Cualquiera se da cuenta de que, como conjunto de personas que somos, vendría bien bajar un cambio en todos los ámbitos. Capaz que peco de hippie, pero me parece que hay un poquito de violencia que sobra en todos lados. Un poquito grande, que es más bien un montón enorme. Más allá de la publicidad que se le da a la violencia por el rating que genera, nos estamos yendo bastante al carajo. No se puede hablar de fútbol sin putear al otro, no se puede mirar la tele sin que estén matando a alguien (de verdad o no), no se puede estar por fuera del statu quo sin ser catalogado de cualquier cosa. Un statu quo aburridísimo, si se me permite la opinión.

Permitimos que la pasión domine donde no debería. No hay más fútbol, ahora gana el pelotudo que canta más. ¿Perdimos? No importa, cantamos más, y mirá que encima llovía eh. ¿En la política? Que necesidad de tirar todos para adelante, si podemos dividirnos en dos: uno que gobierne y justifique cualquier cosa mientras sea oficialista, y otro que critique y busque destruir al otro sin que se le caiga una idea. ¿Crees algo diferente a mí? Sos hereje, impuro e iluso, no te das cuenta que yo creo en lo único cierto, porque somos un montón que decimos que es así y tiene que ser así. Y así con todo.

Nos olvidamos que ser una masa homogénea de gente igual no tiene gracia, entonces apartamos al diferente hasta convencerlo de ser como nosotros (olvidando, también, que hay miles de millones de "nosotros", lo que hace imposible convencer a todos de ser iguales).

Hay que cambiar ese tipo de cosas. No de forma gradual ni al ritmo que lleva la historia por sí sola, tiene que ser una revolución. Tranquila, pacífica, pero revolución al fin. Una en la que nadie quiera imponer lo propio a los demás, sino que el objetivo de todos sea permitir las diferencias y evitar las agresiones. Difundir el respeto, propio y ajeno. En lugar de convencer al otro a prepo, cambiar la cabeza de uno y predicar con el ejemplo para que el resto se convenza por sí mismo. Entender de una vez que somos siete mil millones de personas en el mundo, que no podemos seguir pensando sólo en nosotros y que hay cosas grandes y chicas que molestan al resto y se pueden evitar. Después de entender, actuar. Y después de actuar, seguir, porque nada cambia de un día para el otro aunque le pongamos la mejor onda.

Y si no nos ponemos de acuerdo mejor, porque la idea no es que todos pensemos lo mismo. Eso sí, respetémonos un poco y sobre todo, bajemos un cambio. Dentro de las diferencias, somos demasiado parecidos como para andar odiándonos entre nosotros.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Diversidad

Este setiembre fue, una vez más, el Mes de la Diversidad Sexual. Sin dudas algo muy positivo, porque siempre es positiva la defensa de los derechos y la igualdad, pero ¿es lo ideal que exista un Mes de la Diversidad Sexual?*

Por poner un ejemplo pelotudo, siempre se dice que "el día de la madre es todos los días". ¿No tendría que ser el "Mes de la Diversidad Sexual" todos los meses? A lo que voy es, ya estamos en 2012. Siglo XXI. ¿No es hora de que todos entendamos, de una vez, que todos tenemos derecho a optar por la orientación sexual que nos parezca la mejor? Tendríamos que estar lo suficientemente maduros como para entenderlo sin que nadie se queje (o peor, discrimine por ello). 

Lamentablemente siguen existiendo personas (unas cuantas) para las cuales la homosexualidad, por poner un ejemplo, es una enfermedad, está mal, es antinatural, etcétera. Todavía hay gente que piensa que "está todo bien con los gay, mientras no se metan conmigo" o "todo bien, pero en mi familia espero que no", y esa gente es peor todavía, porque se cree tolerante. Seguimos con concepciones arcaicas, como que "el rosado es color de nena",  o que fulano "va a salir gay" porque le guste tal o cual cosa. Como si gay se "saliera" de algún lado. Y como si estuviera mal.

A mucha gente un beso entre dos hombres le sigue generando asco. Si vamos al análisis objetivo, un beso visto de afuera es bastante desagradable siempre, pero un beso es un beso, y el amor sano en todas sus variantes es amor, y debería respetarse. O al menos eso creo yo.

Mucha gente sigue usando el término "gay" como algo negativo, como si desmereciera a alguien. Mucha gente (y tristemente, muchos medios de comunicación) siguen teniendo actitudes discriminatorias hacia las personas trans. Mucha gente se sigue fijando en si al otro le gustan los hombres, las mujeres o los dos, como si eso definiera a la persona. Mucha gente sigue en contra de igualar los derechos de parejas homosexuales a los de parejas heterosexuales. Mucha gente sigue viviendo en la Edad Media.

Por todo eso, y por más, falta pila por avanzar en el tema. Siempre van a quedar personas con mentalidades, así, porque opiniones siempre hay tantas como personas existen, pero hagamos lo posible.

Aprendamos de una vez que cada uno debe poder hacer lo que quiera, mientras no perjudique a los demás (y si no se perjudica a si mismo, mejor). Y reconozcamos a iniciativas como la de nombrar a setiembre "Mes de la Diversidad Sexual", porque cuantos menos sean los que segregan, discriminan y ofenden, un poquito mejor vamos a ser como conjunto, ¿no?





*A esta altura no parece necesario aclararlo, pero por si alguno cree que sí, Simples Vaguedades vendría a ser un espacio gay friendly, escrito por un hombre heterosexual (yo). Y me jode muchísimo la gente que discrimina, en todas las variantes que tiene la discriminación. Capaz que ahora se entiende que a pesar de ser 27 de setiembre a la 02:10 am, me haya colgado a escribir esto.

sábado, 4 de agosto de 2012

Presentación

Estuve pensando un rato, y concluí que todos deberíamos venir con una tarjeta de presentación que detallara nuestros defectos más notables a la hora de establecer una relación, ya sea de pareja o de amigos. Es que está bueno ir descubriendo virtudes mientras la relación avanza, pero descubrir defectos es un garrón tremendo. Entonces estaría bueno tirarse los defectos a la cara, sin decir "agua va", porque si aún conociéndolos se decide continuar, la cosa probablemente marche bien. Además, gente con defectos parecidos podría entenderse mejor.

La tarjeta podría ser tipo tarjeta de presentación, o de cumpleaños, o tipo cartulina, dependiendo de lo crítico (y sincero) que sea uno. La mía dice más o menos:

"Inestable. Egoísta. Orgulloso. Haragán. Con horarios complicados. Pésimo manejo del estrés. Inseguro. Impuntual. Inmaduro. Odio afeitarme. Combino mal la ropa. Puteador compulsivo. Extremadamente tímido. Lento para tomar la iniciativa. Tacaño. Corrector compulsivo de errores ajenos. Callado. Desprolijo cuando como. Odio profundamente a los horóscopos y la gente que se guía por ellos. Convencido de que toda actividad psíquica o emocional es simplemente el resultado de procesos físicos.* Duermo mucho. Como mucho. Me aburro fácil. Me desconcentro enseguida. Cambio de opinión rápido. Resalte con color aquellos defectos que crea importantes".

La gracia sería intercambiar tarjetas con la otra persona, para generar situaciones de lo más pintorescas:

"Me alegra que veas como graciosa mi inmadurez, y que te gusten los hombres tímidos, pero acá hay tres cosas tuyas que no me cierran. ¿De verdad hablás por celular todo el día? Dejaría pasar eso, si no te justificaras diciendo "es que las chicas de piscis somos muy comunicativas". Y la tercera era la que más me molestaba, pero no me acuerdo cuál era. Ah si, no me va que a vos tampoco te guste afeitarte. Igual podes ser mi amiga. Amiga barbuda. Dejá que yo te llamo."

"Tu tarjeta está en blanco. Aaaaaaahhhh, ya entendí. No dejá, yo te llamo, andá tranquila. Suerte."

"¿Así que vos también dormís mucho? ¿Y no crees en el horóscopo? Podríamos entendernos bien, ¿y si seguimos la charla con un café?** Ah, no tomás café. Ni nada estimulante. Alcohol, Coca-Cola, nada. Ah, y sos vegetariana. Estricta. Bueno, tampoco esperaba un alma gemela, no creo en esas pelotudeces. Ah, vos sí. ¿Y si lo discutimos con un jugo de naranja natural? Bárbaro, a las ocho. Ah, llegás tarde a todos lados. Creo que nos vamos entendiendo..."

Ahora es cuestión de masificar su uso. Seguramente para cuando todos las usen, yo haya perdido la mía y no me acuerde qué había escrito. "Desordenado. Mala memoria", me había olvidado de esas.

Es todo por ahora, cuando tenga algo decente que escribir, escribo. ¡Hasta entonces!



*Aaah, es jodidísimo ese, pero cada loco con su tema.

**Seguramente no sea lo más común invitar a tomar café, no tengo idea. Mi falta de experiencia en el tema es otra para la lista. Ya es tamaño cartulina.

martes, 19 de junio de 2012

Salir para adentro


Nací en Montevideo, siempre viví en Montevideo y probablemente siga siendo así por mucho tiempo más, pero desde que soy de la minoría capitalina (el único en realidad) en cierto grupo de amigos, se me está viniendo el Interior encima. Y no me quejo, está bueno recordar que hay un montón de Uruguay por fuera de Montevideo (uno en la capital se pierde a veces, y se encierra bastante, ¿no?).

Con respecto a eso, el sábado pasado (y el anterior también) me tocó visitar mi ciudad favorita del interior del país, dentro de las pocas que conozco. Por un proyecto de la AUEQ (Asociación Uruguaya de Ex-olímpicos de Química)* pude hacer unas prácticas en el Instituto Eduardo Fabini de la ciudad de Minas, y aunque no estuvimos mucho tiempo, llegué a decir que si no pudiera vivir más en Montevideo, viviría ahí.

Lo cual es mucho, muchísimo decir para alguien que vivió toda su vida en Montevideo, y está perdidamente enamorado de su ciudad (por eso la critico tanto, no me gusta verla así). Siempre dije que la única manera de que no viviera en Montevideo, sería vivir fuera del país. Ahora tengo otra opción.

Si algún día tienen posibilidades de ir, vayan. Comer mirando a las sierras, o dar una vuelta por la rambla, valen la pena. Capaz que tienen suerte como yo, y toda la gente que conocen hace de Minas una ciudad más cálida de lo que estos fríos la dejan ser...

(Antes de la escena de celos, tu rambla es más linda, Montevideo).

Y antes de escenas de celos de lectores, las ciudades que recuerdo haber visitado son: Melo, Treinta y Tres, Trinidad, Colonia, Castillos (fui a comprar una llave de tuercas) y Paso de los Toros, y ponele que por Pando, San Carlos, Solís de Mataojo y alguna otra haya pasado en ómnibus. Estuve en Salto y Durazno, pero ni me acuerdo como eran. Y el Chuy no cuenta. Los balnearios tampoco, no podría vivir ahí. Si su ciudad está ahí y no es mi favorita, ajo y agua, no puedo andar regalando favoritismo.

Y los alfajores de Minas son más ricos. Fin de los elogios. Hasta la próxima.





*Si les interesa, pueden saber mas sobre AUEQ en su blog (acá). Capaz que el estilo en que se escribe en ese blog les recuerda a un servidor. Capaz que no, cosas que pasan.

martes, 24 de abril de 2012

Frío

(Imagen: http://neetciencia.com)

Muy a mi pesar, el frío tiene cierto encanto. El aire frío le impone una barrera mucho más clara a tu cuerpo: vos terminás ahí, donde empieza ese ambiente que corta, que te da un efímero descanso antes de volver a golpear con el viento helado. De cierta manera me siento más vivo, porque cuando todo lo de afuera queda reducido al silencio y la quietud interrumpida sólo por el viento helado, todo lo que queda soy yo; yo no estoy frío como lo que me rodea, está bien claro. Ese frío no es nuestro, viene de lejos, muy lejos. Trae paisajes y memorias de tierras blancas muy lejanas, al sur del límite imaginable, del fin del mundo, pero me pega en la cara entre los edificios que veo siempre, me cuenta de lugares donde es moneda corriente.

Nunca hace tanto frío como el de la imagen, con el que tenemos me alcanza. Me despierta, me aclara el pensamiento. El calor acelera otras cosas, más animales, instintivas; el intelecto es todo del frío, pero a su vez es su enemigo. Pensar da calor. No el calor del cuerpo al que estamos acostumbrados, sino el calor de ser conscientes de que estamos ahí, pensando, cuando todo lo que hay afuera está mucho más frío, inerte. El pensamiento lucha contra el frío, pero en el fondo lo quiere; si no fuera por él, correríamos tras tendencias más básicas, propias del calor.

Con el pensamiento viene la memoria, el frío trae recuerdos. El viento arranca imágenes de lo más hondo, las revuelve y las revive, como a las hojas. La luz blanca de las nubes, melancólica, ayuda a meterse dentro de uno, a refugiarse.

El frío me pone autista.

Y no tiene nada que ver, pero me dan ganas de escuchar Buitres. Porque los recuerdos traen otros tiempos. El tema es sólo un tema, no tiene mucho que ver con la entrada. Aprovechen a pensar estos meses.

     
Obviamente el tema no es mío, sino de unos animales de la música uruguaya, en el mejor sentido de la expresión. "Sólo", de Buitres después de la una. (Con esto del copyright hay que abrir el paraguas.)

sábado, 17 de marzo de 2012

Está hablando de faso!

Hace un par de entradas (es decir, hace como un mes), un lector dejó un comentario tirando un tema para una entrada. LeonChalom me sugirió dar mi opinión sobre el consumo de marihuana y acá va.

El consumo de drogas no es un tema que me interese en particular, por eso nunca se me ocurrió escribir sobre el mismo. Tal vez porque durante todo el liceo nos atomizan diciendo lo malo de consumir drogas, probablemente por mi frase de cabecera cuando de temas así se trata: "cada uno, mientras no joda a los demás, que se mate como quiera".

Capaz que es muy fatalista, no digo que te vayas a matar por fumar porro. Pero que no es bueno está comprobado, como hombre de ciencia que soy me guío por publicaciones e investigaciones ajenas y estas dan cuenta de varios efectos adversos del consumo de cannabis. Esta por ejemplo.

En esa publicación se relaciona al CONSUMO EXCESIVO con la pérdida de memoria, síndrome amotivacional y relación con esquizofrenia en personas predispuestas a tal trastorno. Lo pongo en mayúsculas para diferenciarlo de consumidores ocasionales, porque nadie se va a morir o quedar demente por fumar una vez. Surge el problema cuando el consumo se hace algo habitual, hecho favorecido por la dependencia que genera (sí, aunque muchos lo nieguen).

Pasa también que muchos defensores de su consumo hablan de que es algo sano, natural, sin todas las porquerías que tiene el cigarro. No tiene todas esas porquerías, pero porque nada en el mundo debería tenerlas; nada consumible por el ser humano debería tener, entre otras cosas, nicotina, benceno o alquitrán. Eso no hace al consumo de marihuana algo sano, pero, nuevamente, cada uno tiene un cuerpo y hace con él lo que quiere.

El problema es cuando se intenta legislar sobre el tema, porque si bien hay que respetar los derechos de la gente, es responsabilidad del Estado (como papá grande que necesitamos) cuidar a su población. Así es que se prohíbe el consumo de un montón de drogas, pero no de otras como alcohol y cigarros. Y ahí empieza a joder la subjetividad y los gustos de cada uno, porque el día que me dupliquen el precio del alcohol, como hicieron con el cigarro, yo me exilio.

Algún corto de mente podría decir que si se legaliza una droga deberían legalizarse todas; yo digo que antes habría que estudiar qué efectos tiene cada una sobre cada persona y cómo repercute eso en la sociedad. Cualquiera que viva acá sabe que la pasta base no sólo jode al que la consume, sino también a la familia, a la cual destruye, al vecino al que roba y al personal de salud que tiene que lidiar con esta gente, entre otros.

Entonces el problema está en ver si a la población le haría un mal similar al del cigarro y el alcohol aplicar las mismas leyes que a estos si se aprobara el consumo, que fuera en lugares abiertos, no consumir si se conduce, no vender a menores de 18 años... Y no autocultivar, creo, por la misma razón que nadie se hace una destilería en el fondo de la casa. Hay que asegurar estándares; aunque las bebidas de CABA S.A. sean intomables, hasta estas mantienen estándares de calidad.

Y después de eso que cada uno decida lo que quiera, sin hacerle mal a nadie más. Mientras no me jodan a mí, que fumen lo que quieran.

Me siento inútil, mi opinión sobre el tema es pobrísima. Espero haber colmado las expectativas igual. ¡Hasta la próxima, dentro de meses, años o décadas!




Mentira, escribo en cuanto pueda. Si no me mata la facultad, que es como pasta base, cocaína y raid al mismo tiempo. Cuídense, vida hay una sola y hay que darle todo el palo que se pueda, pero que dure lo máximo posible.

sábado, 18 de febrero de 2012

Redes sociales

No entiendo mucho a la gente que demoniza a las redes sociales, léase Facebook, Twitter o cualquier otra. A veces se habla de un perjuicio a la comunicación entre las personas, que se pierde lo lindo del contacto con la gente, etcétera. Gente, no es un asunto tan serio.

Facebook es el chusmerío hecho página de Internet. Es lo que todos criticamos pero todos queremos conocer: con quién está fulana, a donde salió fulano, cuando es el cumpleaños de mengano. Y muchos se quejan de la pérdida de privacidad, de la gente indeseada, de los comentarios ofensivos... A ver, el cuidado de la privacidad empieza por uno mismo, en mi Facebook solo hay cosas que no necesito ocultar a nadie, que son parte de lo que todo le mundo sabe sobre mí. Ahora bien, si publicás a los cuatro vientos virtuales tu nombre, teléfono, fotos indecentes y secretos, allá vos. Nena, si publicás una foto en bolas, te van a decir chanchadas. No hay vuelta.

Están los que dicen que estas redes perjudican las relaciones entre personas, o sea, en persona. Otra vez, todo depende. Hay que saber equilibrar: si yo no salgo de mi casa en todo el día, va a ser porque no tenga ganas, no porque esté preso de una página de Internet. El tema es que las conversaciones a través de Internet te ahorran, entre otras cosas, silencios incómodos y gente que no querés ver. Esto las hace perfectas para los introvertidos y ermitaños, que no quieren o no pueden soportar a otras personas; si no sos de ninguno de estos dos grupos, no debería haber razón para dejar de ver a tus amigos por estar frente a la computadora.

Hace un par de días y entré al mundo de Twitter, nada del otro mundo tampoco, pero con terrible potencial, creo. Es como poner a un grupo de millones de personas en medio de una autopista por la que pasan toneladas de información; es mucha, mucha gente con la información ahí nomás, comentando cosas que están pasando, en el instante. Con los malditos 140 caracteres los mensajes son cortos y muchos, es como un batallón de comentarios de pocos renglones, todo el tiempo. Ahí sí que se puede perder uno, pero teniendo un poco de cabeza se puede evitar.

Así, es, al menos, sorprendente cómo los temas se propagan, se meten en boca de miles y miles de personas, al instante, en todo el mundo. Si se usara para un fin serio sería interesante, pero perdería muchos participantes; mucha gente lo usa para hablar boludeces, para no complicarse con temas serios. De nuevo, si uno se queda sólo con eso no sirve, pero si se complementa con información de verdad y temas interesantes, es muy útil.

Y toda esta entrada para avisar que tengo Twitter, que está ahí en un costado (seguro ya lo vieron) y que el que quiera me siga. No van a encontrar nada demasiado cultural o importante. Algo así como el blog, pero más cortito.

miércoles, 11 de enero de 2012

Lindo viaje

Hace unos días estuve más de veinte minutos esperando el 105. Sé que no soy el único al que le pasa, pero el resto que reviente, yo quiero el ómnibus (o colectivo, el que más le guste) en hora. Eso no es todo. Fue el lunes, cuando a las 5 pm había 35ºC a la sombra. Sombra que no hay en la parada del ómnibus, porque a esa hora el Sol le pega de frente. Obviamente vino lleno hasta la puerta, porque es un ómnibus que va a la zona costera y en los días de calor la gente se tira en masa a la misma. Obviamente la gente no olía a flores, porque con ese calor nadie lo hace. Obviamente odié ese viaje, porque detesto las aglomeraciones. Pero me dio para pensar.

Me dio para pensar por los especímenes humanos que vi. En primer lugar una chica de mi edad que venía con el padre. Digamos que, salvo yo, el que no se acalambraba el cuello de darse vuelta a mirarla era porque la tenía sentada de frente (yo me porto bien). Eso debía molestar ya al pobre padre, pero debe estar acostumbrado. El asunto fue cuando seis o siete energúmenos de gorro Nike, escuchando música a todo volumen con el parlante del celular (sobre mi oído) y pobre higiene (se notaba demasiado) se quiso bajar del ómnibus. Me tuvieron como cinco minutos apretado contra un caño para saludar a la mina (que estaba casi frente a mí) mientras se bajaban. Los odié, es verdad, pero creo que casi veo un lagrimón rodar por la mejilla del padre. Imaginate tener una hija y que la salude cualquier plaga humana. A mi me viene algo. Me aparece un alma de la nada y se rompe al instante. Si me llega a presentar una cosa así como pareja me corto las bolas, por el bien de la humanidad; no sea cosa que cometa el error de tener hijos otra vez.

Otra cosa que me llamó la atención fue la presencia de cinco niños, de siete años ponele, todos con su gorro Nike flúo. Dos con camisetas de fútbol flúo. O sea, todo bien con respetar a todo el mundo, pero cualquiera que se da cuenta de que si a esa edad son así, más adelante van a ser como los sucios de más arriba. O parecido. O algo que no quiero que sean mis hijos, si algún día los tengo.

Mierda, ahora me dio miedo. ¿Mirá si tengo hijos y salen así? O sea, cuando son chicos uno influye bastante, la mente del niño es como una plasticina moldeable, medio vacía, pero hasta ahí nomás. ¿Mirá si yo le doy para que escuche lo que a mi me gusta, y de grande escucha cualquier porquería? Eso no es tan grave, ¿pero si se rige por los códigos que enseña la cumbia y demás aberraciones? ¿Si le enseño a hablar y después balbucea como todos los demás? ¿Si nace de una mujer, pero después las trata como a un objeto con culo, que cuanto más atorranta mejor?

Maldito viaje, me dio miedo de tener hijos. Decí que soy joven y tengo muchos, muchos años por delante para que se me pase.

martes, 20 de diciembre de 2011

Diez cosas que aprendí

En mi primer año de universitario aprendí varias cosas, sobre todo por experiencia personal. Quise hacer un punteo de las diez más importantes, por si a alguien le viene bien y sobre todo porque estoy demasiado vago para escribir una entrada decente. Acá van:


  • Es esencial ser sociable desde el primer día. No importa que no conozcas a nadie, tenés que ir con ganas de hablarle a todo el mundo. Vas a convivir con esa gente más que con tu familia, más te vale que hagas amigos (yo hice, y muy buenos).
  • Pretender dormir entre cuatro y cinco horas, para después pasar ocho horas sin parar en la facultad, es una pésima idea. Lo comprobé yo mismo.
  • No existe tal cosa como las materias "filtro". El filtro es la supervivencia misma; si podés aguantar un año comiendo a cualquier hora, durmiendo poco y mal, pasando hasta diez horas estudiando, o doce horas adentro de la facultad, tenés medio año salvado. El resto se salva estudiando con ganas.
  • No corre el argumento de "hay gente a la que le va peor". Siempre hay gente a la que le va peor. Hay mucha gente que deja a los cuatro meses de empezar, después de los segundos parciales. Guiarse por eso es pésima idea.
  • Otra pésima, pero pésima idea, es no ir a los teóricos. No existe eso de "me quedo durmiendo y lo estudio del libro". Llegás al día antes del examen/parcial con medio programa para aprenderte. Dormir dos horas más no lo vale.
  • Por más difícil que sea, por más tiempo que haya que dedicarle, es esencial hacerse un tiempo para despejar la mente. Un rato, un día, lo que sea, pero es necesario. Es perjudicial estudiar sin parar.
  • Respecto a esto último, no conviene salir los sábados. A veces solo el domingo no alcanza para recuperarse de una resaca, y el lunes hay que madrugar. También lo comprobé yo mismo.
  • Por más atractivas que se vean, cuidado con las vacaciones de invierno. Si lográs hacerte una semana entre los dos semestres, te puede llevar meses volver al ritmo. Obviamente hay que disfrutarlas, pero si uno se desenchufa demasiado, cuesta demasiado volver a enchufarse.
  • No importa que horarios tengas, los horarios de la bedelía y la fotocopiadora NUNCA te van a servir. La fotocopiadora de mi facultad cierra entre las 13 y las 15. Las materias de la mañana terminan a eso de las 13 o 14, así que cuando salís ya cerró y falta pila para que abran. Si vas de tarde, creo que otra es la historia. La bedelía abre en horarios ajenos a la realidad: de 9 a 12 (cuando todo el mundo está en clase) y de 16 a 18 creo (cuando todo el mundo se fue). Terrible.
  • Por más prolijo y arreglado que empieces el año, el cuidado por la imagen y la higiene va cayendo estrepitosamente con el correr del tiempo. Cambiás el jean por el deportivo, aparecen remeras feas, la costra de barba, mal afeitada a las apuradas. Cuando terminan las clases se endereza un poco el tema, ¡pero durante los exámenes es terrible!
Y más o menos eso aprendí. Ahora tengo todo un verano para olvidarme de lo que estudié, para empezar de cero el año que viene. ¡Felices vacaciones a los que las tengan!

lunes, 28 de noviembre de 2011

Fobias

Me di cuenta de que mis tres mayores miedos, uno sólo es realmente razonable. Porque nadie me va a pinchar con una aguja si yo no quiero. Tampoco me voy a tener que enfrentar a una altura exagerada si no lo busco. Pero uno nunca sabe lo que puede hacer una rana. Ni una langosta. Ni ningún otro bicho sin pelo que se desplace a los saltos (lo de sin pelo, porque con los canguros no hay problema).

El problema es que uno los ve y no sabe para dónde van a arrancar. Un bicho que camina, por más rápido que corra, tiene una dirección más o menos fija. Una rana puede saltar para cualquier lado. CUALQUIER lado. Cuando menos te lo esperas la tenés parada en el pecho, haciendo vaya uno a saber qué cosa (nunca me ha pasado por suerte, por eso puedo seguir escribiendo). Y ni que hablar de los sapos, que saltan mucho menos pero son infinitamente más feos. Y las langostas son un capítulo aparte, un bicho que ni cerebro tiene y encima cruje, una pesadilla.

Obligame a donar sangre si querés, pero no me encierres en una habitación con un sapo. Jamás.

Encima con este calor y humedad está lleno. Diga que le tienen más miedo a la gente del que yo les tengo... O eso me quieren hacer creer, para en cualquier momento saltarme encima y comerme entero, como hacen con los otros bichos.



No, me muero. Te banco una manada de lobos en una habitación de 2x2, pero no me dejes en una misma casa con algo así. Por suerte es africana...


Imagen: planetacurioso.com



De alguna manera sobreviviré el verano. Por suerte estoy de buen humor, lo cual hace todo más fácil. ¡Ya hasta escribo más seguido y todo!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Traigan la torta

Hoy el blog cumple tres años y treinta y cuatro días. Obviamente se me pasó el día del cumple (con suerte me acuerdo del mío) y la última vez que publiqué tampoco me avivé, así que se lo festejo hoy. Algo así como esos cumpleaños de quince que se festejan después.

Algunos saldrán con que si cambió de nombre no cuenta, que hay que contar otra vez, que este blog siguió siendo el CURCC por no sé cuántos años, etcétera, pero lo que es cierto es que es el proyecto que más tiempo me ha durado. Ni las clases de guitarra (fui a una), ni mi carrera futbolística (duró un mes), ni siquiera mi carrera y mi novia llevan tanto tiempo conmigo (la primera un poco menos de un año, la segunda un poco más), por lo que me siento conforme con mi voluntad. Aunque escriba una vez cada mil años y la calidad de las entradas venga en picada.

Bien, ahora tendría que escribir algo para justificar la entrada.

Hace tiempo encontré por ahí esta noticia. Está in english, pero la historia va más o menos así: un grupo de científicos de la Universidad de Dallas descubrió la manera de usar nanotubos de carbono para crear una "capa de invisibilidad" que funciona bajo el agua. El efecto es parecido al de los espejismos, cuando la luz se refracta en las diferentes capas de aire a diferente temperatura (cuanto más cerca del suelo caliente, más calientes) y da la sensación de estar viendo agua. En el experimento, lograron calentar los nanotubos a temperaturas altísimas, lo cual da la misma sensación que en el espejismo; los nanotubos son buenísimos transmitiendo el calor, cabe destacar. Y si se ve como agua y está en el agua, no se ve nada, ¿no? Acá hay un video y todo.

A raíz de esto me pregunté qué haría si fuera invisible, y me di cuenta de que es un superpoder que va perdiendo cada vez más la gracia. Porque convengamos que no se le puede dar más usos que pasar desapercibido. Ponele que a un prepúber de hace treinta años le hubiera venido bien para espiar mujeres en un vestuario, pero con Internet, es algo carente de sentido. Además de que no podés emitir sonidos, respirar fuerte o andar vestido (no, la ropa no es invisible).

Así fue que me puse a pensar y a preguntar, y los únicos usos decentes que le encontré fueron:

  1. Entrar gratis a lugares caros, tipo el cine. El problema es que seguro alguien te lleva puesto y te descubre.
  2. Hacer bromas pesadas, al estilo de "Sólo para reír". Es un pésimo uso, pero no hay mucho para hacer. La desventaja es que seguramente alguien se te muera del infarto, es demasiado.
  3. Entrar al supermercado y comer todo el chocolate que puedas sin que te vean. El mejor de los tres. sin duda.
Que superpoder al pedo la invisibilidad. ¿Alguien sabría si hay un Hombre Invisible en la Liga de la Justicia? No, porque no se ve. A la Mujer Invisible de los Cuatro Fantásticos le tuvieron que poner el poder de los campos de fuerza para que zafara, porque si no sería la compañera más inútil de la historia. Y así con todo.

Nada, era eso. Estoy por escribir esto hace meses, pero quería hacer un dibujito de lo que haría siendo invisible y escanearlo, y descubrí que soy pésimo (y lentísimo) dibujando. En fin, creo que yo le daría el cuarto uso: andar en bolas por la calle, parándome con pose de superhéroe al lado de la gente y reírme de lo idiota que soy. Algo así:

Sí, al final me decidí a usar el Paint. Es que a mano es más entretenido...

Ahí me vendría bien la mujer invisible para que se riera de mí, porque reírse de las boludeces propias es aburridísimo.

¡Saludos a todos! Por los regalos de cumpleaños después arreglamos...

miércoles, 17 de agosto de 2011

Nostalgia


Agosto es un mes especial para la música en nuestro país, ya que desde los '80 se festeja la "Noche de la nostalgia". Si no están dispuestos a leer la página de Wikipedia, les cuento más o menos que es una fiesta en la que la mayoría de los boliches (o discotecas, o como quieran llamarles) pasan música de otras épocas, entre los '60 y los '90, generalmente. Lo bueno es que durante todo el mes las radios tienen la sana costumbre de pasar esta música, lo que permite a gente como uno, que no vivió esas épocas, a disfrutar de esta música en todos lados.

Obviamente esto también puede hacerse en cualquier otro mes con la ayuda de un simple reproductor mp3, pero ese no es el hecho. El hecho es que están casi todas las radios en la misma, hay programas especiales de televisión y la gente en general se suma a la movida.

También está el asunto de la escalada grotesca de precios para esa noche, en la que el precio de las entradas a los lugares se multiplica varias veces, razón por la que nunca salí esta noche y seguramente no lo haga tampoco este año (sin que ello me moleste).

Como hay para todos los gustos, también están las radios y los boliches que hacen fiestas "anti-nostalgia" y demás boludeces, pasando la música de hoy en día para los jóvenes de hoy en día, como cualquier otro día. Algo bastante carente de sentido, es lo mismo de todos los días, pero con otro nombre...

En fin, el hecho es que este es un mes para que todos los bichos raros musicales como yo puedan escuchar la misma música que en el resto del año, pero siendo parte de una movida masiva, con música vieja por todos lados. Un lindo viaje al pasado musical, sin necesidad de despegarse de Internet, los celulares y el sentido común a la hora de vestirse.

Para arrancar, les dejo un tema con el que tendría que arrancar cualquier recopilación de oldies: "Last train to London" de ELO. ¡Que lo disfruten!

domingo, 7 de agosto de 2011

Endorfinas

Hoy estoy tranquilo. No se, me siento como muy tranquilo. Es raro, no se me da mucho este estado. Supongo que son tres los factores que lo determinan.
El primero es que estoy de vacaciones. Al fin terminé el primer semestre de la facultad, salvé todos los exámenes y ya estoy inscripto para el segundo semestre. Fin del estrés por diez días (sí, sólo diez días, no es nada del otro mundo pero se siente como si fueran a ser dos meses). Ya sumé mis primeros puntos para el título, ahora a descansar.

El segundo motivo debe ser la edad. Esto de estar un año más viejo desde el viernes me debería haber cambiado de alguna manera, o eso cree la gente. Pocos se dan cuenta que sólo estas unas horas más viejo que el día anterior, pero no me voy a quejar, es un buen motivo para ver gente querida. Antes me empeñaba en dejar claro que los cumpleaños son días comunes y corrientes, pero desde que me dejo llevar por la costumbre de celebrarlos me siento mejor. Al fin y al cabo, si se festeja la Navidad, ¿por qué no habría yo de festejar mi nacimiento? Opa, hacía tiempo que no se me escapaba un comentario contra el cristianismo en el blog. Ya lo extrañaba un poco.

El tercer motivo, y creo que el que tiene mayor influencia, es que después de mucho tiempo volví a jugar al fútbol. Con amigos, fútbol 5, nada demasiado exigente, pero no me movía tanto desde hace mucho. Es genial cómo correr hasta quedar agotado lo deja en paz a uno, sin ganas de nada, muy tranquilo. Claro que durante el partido es otra cosa, hacía tiempo también que no me calentaba tanto por perder, que no hablaba tanto en un partido (de a ratos me creo el capitán y mando a todo el mundo, pero como no tengo un rendimiento que me respalde, nadie me da bola). Aún así me sentí bien. Benditas endorfinas.

lunes, 25 de julio de 2011

Los inadaptados de siempre



Uruguay campeón de América, conquistó su decimoquinta Copa América, convirtiéndose en el seleccionado que más veces ha ganado esta copa. En una final bien ganada a Paraguay por 3 a 0, Uruguay se coronó campeón después de 16 años de su última vez. La primera vez que lo veo campeón de algo (en la anterior tenía tres escasos años). Un gran logro para un excelente proceso, de la mano de un técnico que detesto, pero que fuera de la cancha tiene las cosas clarísimas. No es casualidad, se ve en el éxito en el Mundial y en el Mundial sub-17. Otra vez en Argentina, de visitante. Otra vez dejando afuera al local (maldita costumbre de los uruguayos, como con Brasil, Argentina o Venezuela).

A la vuelta, espera en el aeropuerto, caravana, llegada al mítico Estadio Centenario para un festejo con la gente. Aunque hayan llegado a las 3 am al estadio (yo me había retirado antes), eso no me molestó. No me molestó que, con el frío que hacía, no hubieran pensado algo para la espera. Para nada, la euforia aplacaba todo. Si bien el fútbol no es más que un deporte, algo bastante carente de sentido, el hecho de ver a toda la gente festejando por lo mismo, más allá de partidos políticos, cuadros de fútbol, religiones, lo que sea, es único. Pero siempre hay imbéciles. Y esos sí me molestan.

En primer lugar, no comparto que en los festejos por un triunfo de la selección, la gente vaya con atuendos propios de equipos locales. Eso siempre genera enfrentamientos, sobre todo porque la mayoría de quienes los visten son energúmenos. Pero están en todo su derecho.

Lo que me saca son los cánticos. Los cánticos de barrabrava descerebrado, de imbécil que canta "fumando zoco (o como mierda se escriba esa basura) y tomando alcohol" en un festejo en el que comparten lugar con SERES HUMANOS. Me sacan las peleas. Ayer tuve la desgracia de ir al estadio y tener que quedarme en la Tribuna Amsterdam, nombrada así por el título olímpico obtenido por la selección de TODOS en aquella ciudad en 1928. Tribuna a la que concurre generalmente la parcialidad de Peñarol, uno de los cuadros grandes de nuestro país, uno de los grandes del mundo del siglo pasado (al igual que Nacional, el otro grande, soy hincha de Fénix y no me molesta reconocer a ambos). Esta parcialidad tiene la fama de ser la más descerebrada de todas, y pruebas no faltan. Ayer, en pleno festejo, se pusieron en la zona donde juega su equipo y comenzaron a cantar canciones de su equipo, obviamente, ofensivas a otros equipos, al buen gusto y a la decencia. Todo bien si las quieren cantar un domingo, mamados hasta las patas mirando a Peñarol, pero ayer eramos todos. Era un festejo celeste. Nada de los otros son putos, o los otros son policías, o los otros nada. Uruguay, nada más.

Después, el espectáculo de siempre. Unos imbéciles que ofenden, otros imbéciles contrarios que se sienten ofendidos, se armó lío. Yo lo vi. Como se dice por acá "se dieron como adentro de un gorro" (se pegaron como locos). Vi a un loco partirle un palo en la espalda a otro. Se tiraban para abajo de la tribuna, se corrían, en fin, muestras de irracionalidad propias de gente cuya vida pasa exclusivamente por las alegrias-tristezas de un deporte. Gente detestable. Que bronca.

Según leí luego, otros idiotas no quisieron ser menos y hubo destrozos en las demás tribunas. Yo hablo de la Ámsterdam porque fue la que vi en persona; según leí hubo roturas en América y Olímpica, y no dudo que en la Tribuna Colombes también hayan roto cosas. Recuerdo ver gente que saltaba de la tribuna intentando pasar a la cancha, así que energúmenos había. La estupidez no distingue colores.

Me enfoco en esto porque todos los otros medios de comunicación (mejor dicho, los medios de comunicación de verdad) se enfocan en los festejos, que fueron geniales. No digo lo contrario, ver la alegría en la cara de la gente, ver que la inmensa mayoría estaba junta, contenta por lo mismo, fue genial. Pero la presencia de estos imbéciles empaña un poco. Ojalá desaparezcan algún día. Lamentablemente lo dudo.

jueves, 7 de julio de 2011

Entrada al pasar

Bla bla bla hacer una entrada... Bla bla bla recién termino mi semestre, tengo receso pero también tengo exámenes bla bla bla. Sí, al parecer sigo vivo, pero tengo esto bastante abandonado. Aun así sé que en algún momento voy a volver a escribir en serio, algún día. Espero poder dejar una entrada decente en los próximos días (o semanas, uno nunca sabe).

De mientras les dejo esto picando: ¿alguien se dio cuenta del pésimo uso que hace de las estadísticas la última publicidad del yogur que baja el colesterol? Esa de "uno de cada tres uruguayos tiene colesterol bajo" ergo "uno de cada tres (insertar profesión) tiene colesterol alto". Por ejemplo, te tira el dato de los uruguayos y agrega "uno de cada tres jockeys tiene el colesterol alto". ¿Debo suponer que hicieron un estudio sobre jockeys (esa raza de hombres de mi tamaño que corren a caballo), o debo suponer que están haciendo una extensión atroz de una estadística? Porque de ser así, el propio Gauss se estaría revolviendo en su tumba. De onda nomás, porque lo que se dice de estadísticas, creo Gauss no agarraba mucho.

Pero volviendo al reclame, la segunda opción no está bien, creo. Es como extender un resultado a una población que no es para nada representativa del total. Es como decir, ponele, "dos de cada diez uruguayos es obeso" entonces dos de cada diez gimnastas olímpicas uruguayas son obesas. No señor, no se cumple.

Sólo eso. Ah, y otra cuestión: ¿arreglaron la Copa América para cagar todas las pencas? Un empate Argentina-Colombia te lo llevo, pero ¿Argentina-Bolivia? ¿Brasil-Venezuela? Ya no se puede apostar sanamente en el fútbol, está todo arreglado para que salga cualquier cosa, como en el Mundial (Uruguay cuarto, Italia un desastre, etc.). Una cosa de locos.

Disculpas por el mamarracho de entrada, prometo algo mejor. Algún día.

jueves, 2 de junio de 2011

Los lejanos 90

Hace un tiempo me puse a pensar en lo simples que eran los años 90. Sin Facebook, Twitter, Blogger, celulares, DVD... No es que me haya puesto como esos viejos para los que "todo tiempo pasado fue mejor", pero fue un día en que estaba saturado por Internet (no bajaba de 60 mails por día y alguna que otra notificación de Facebook) y me di cuenta de que estaba harto de todos estos fenómenos de hace no más de 10 años.

Hay días en que quiero tirar el celular por la ventana, o no prender la computadora en todo el día; me caga que tengo que bajar las clases de algunas materias de Internet, y que la única lectora de CD que tengo es la de la PC, además de toda la música en MP3 que tengo ahí... Aaaah, la música! No hay duda de que los 70 y 80 fueron mejores que cualquier otra década en materia musical, pero los 90 fueron infinitamente mejores que los 2000, y ni que hablar de hoy en día. Los casettes que no tenían las canciones separadas por pistas, si no que había que rebobinar y adelantar hasta que encontrábamos el comienzo de la canción, y qué música! Siempre me acuerdo de Soda Stereo, Fito Páez, los temas de Los Abuelos de la Nada que todavía se esuchaban (y por suerte hoy en día se escuchan). Más de grande descubrí a Nirvana, Oasis, The Offspring... en música sí que todo tiempo pasado fue mejor. De todos modos reconozco que el casette es un atraso al lado del CD, pero no soy tan fanático del MP3. Más allá de su practicidad (poder llevar mucha música a todos lados, armar listas interminables con canciones de diferentes discos) siempre tuvo un no se qué especial el tener el disco en la mano; si es original se puede leer el librito que a veces viene con letras y todo... Pero cuando pienso en 90's pienso en casette y casi se me pianta un lagrimón.

Qué decir de los VHS! Eso sí que era un atraso, creo que aprendí antes a usar el botón de "tracking" de la videocasetera para sacarle la "lluvia" a la imagen, que a sumar. Enseguida pienso en la TV y aunque era un niño, compito en conocimientos sobre dibujos animados con cualquier catedrático de la TV (si los hay). Chip 'n' Dale, el Pato Darkwing, Bonkers, Marsupilami, los Osos Gummie y cualquier cosa que Disney me pusiera adelante, me los sabía de memoria. Los Power Rangers, cuando eran cinco (rosado y amarillo las minas, rojo, azul y negro los tipos, aunque había uno blanco que nunca entendí bien qué carajo hacía) y sus efectos deplorables... Todavía se veía Tom y Jerry, y creo (y espero) que aún se lo siga haciendo. Nos criábamos a pura violencia inocente en la TV, nada de las mariconadas de Discovery Kids, pero tampoco las aberraciones que dan hoy en cable...

Los celulares eran gigantes y casi nadie tenía. El Windows más nuevo era el 98; en esa época lo único que lo diferenciaba del 95 para mí era que la imagen del inicio (la banderita de Windows) era a color. Después vino del Windows 2000 y amé las versiones anteriores.
Internet? Existía, pero hasta ahí. En 1990 se crea el "WWW", pero a Uruguay todo llega más tarde... Según Wikipedia el Play Station se inventó en 1995, pero yo recién tuve mi primer "Family" en 1997. El Super Mario Bros. (el primero, el más cavernícola) le gana a cualquier cosa; el Super Mario 3 está fuera de concurso.

Los teléfonos públicos eran con monedas. Los billetes de $5 decían "5000" y tenían a Lavalleja, los de $10 tenían todos los escudos departamentales en la parte de atrás. Mi entretenimiento se basaba en rompecabezas y crucigramas (hasta que a los 5 tuve el family y seguí, pero con menor frecuencia). Uruguay no fue al mundial del 98, Carini tenía manos y Recoba era un genio. Jugaba el "Pelusa" Magallanes. Clinton era presidente de EEUU y se volteaba a Lewinsky... En Pinky y Cerebro siempre aparecía y quedaba como un idiota. Los niños no tenían celulares, ni laptop ni nada, eran niños (odio ver a los niños con celulares, ya que estoy opinando). Jordan jugaba en los Chicago Bulls, el fútbol uruguayo se empezaba a pudrir. Las cámaras eran con rollo y tenías que girar una ruedita para sacar las fotos; meses después las revelabas y la mitad estaban veladas o corridas, o con ojos rojos. Todo era más barato, los cucuruchos de McDonald's estaban a $15 y el boleto creo que a $9. Había muchos McDonald's, incluso había uno en 8 de octubre. La primera palabra que leí fue "McDonald's" un día antes de ir al zoológico. El zoológico era lamentable. Yo me decía "ecologista". No estudiaba, no pensaba en trabajar, quería ser zoólogo (y extrañamente hoy no estoy tan lejos).

Que tiempos los 90. Mañana tiro el celular a la mierda.

sábado, 21 de mayo de 2011

De toga y birrete



Hoy, 21 de mayo de 2011, me gradué oficialmente de Bachiller en Ciencias Biológicas. Puede no parecer mucho, pero es el broche de oro a una etapa cerrada, a un primer paso en mi carrera, en la búsqueda de la mejora académica y personal. No es un privilegio de muchos terminar el liceo, y mucho menos seguir con una carrera; no es fácil tampoco, aunque cuando uno lo termina y empieza la Universidad, se da cuenta de que realmente era más fácil que lo que se está estudiando en el momento.* Además, el poder haber terminado en mis estudios en un centro donde se apunta alto y no al "salvar todas como se pueda", y donde se exige como para llegar a ese nivel, es doblemente gratificante; no sólo aproveché la oportunidad que se me dio, sino que también alcancé un nivel que me dejó muy bien parado frente al primer año de facultad (y creanme, se nota). Todo esto ya lo sabía en marzo cuando empecé la Facultad, o en diciembre incluso, cuando terminé las clases. La ceremonia de graduación de hoy fue como la firma al final, la estampa oficial que dice "Bien flaco, te pusiste la meta de terminar de la mejor manera posible, y lo hiciste". Un diploma puede no ser más que un papel con letras en tinta, pero en ese papel se plasma el esfuerzo de, en este caso, dos años de sentarse a estudiar y darle siempre para adelante. Pero sobre todo, es el cierre de una etapa, que terminó hace meses pero que culmina hoy, con un acto simbólico y sin mayor sentido que ese, el fin de mi vida de estudiante de secundaria. Salud por eso.

El director de mi colegio decía hoy que la vida es como un cuaderno que uno va escribiendo. Yo la veo más como una novela en tomos:
Tomo 1: soy casi un humano. Hasta la escuela no paro.
Tomo 2: Escuela. Un poco más humano. Primeros amigos.
Tomo 3a: Ciclo Básico, rasgos humanos básicos adquiridos, falta especialización. Amigos más duraderos, primera novia.
Tomo 3b: Bachillerato terminado, soy casi universitario. La especialización en "Ser humano" lleva toda la vida y uno nunca se recibe, pero qué lindo aprender. Más amigos, viajes internacionales, despertar científico, primera novia de verdad.
Tomo 4: Vida universitaria. En construcción. Supervivencia al estrés. Se me viene la edad laboral, se me caen los dogmas, soy un científico y voy a vivir en la frontera del conocimiento. Ahora sí se complica.

Qué buena novela, yo la compro. No quiero devoluciones (aunque me gustaría hacerle unas ediciones...).



*Según el paradigma de Juan Carlos Schrödinger, ex número 9 de Boston River y filósofo en sus ratos de ocio y el entretiempo, cada nivel que uno alcanza hace parecer al anterior un juego de niños. Esto se entiende en el pasaje jardín de infantes-escuela, pero se puede aplicar a todo ámbito de la vida. En otras palabras, aprovechen ahora y relajense, que la movida viene después. Siempre viene después.


La imagen es mía, si a alguien le molesta que su cara esté por ahí avisen y la saco...

domingo, 1 de mayo de 2011

Apto para todo público


Un mes y medio en la Facultad de Ciencias me ha alcanzado para darme cuenta que, de seguir estudiando, voy a quedar muy por fuera de la mayoría de la gente. Si ya antes de entrar era el raro del grupo, veo que a medida que vaya adquiriendo algún conocimiento científico voy a ir alejándome de lo que la gente considera "gente normal". Y no es que en la facultad todos sean así, como la gente que está afuera cree; adentro hay de todo, como siempre. Pero yo, personalmente, no voy por un papel que diga "Recibido en (inserte carrera aquí)", voy a definirme para el resto de mi vida, creo.

Bien nos dijeron, cuando uno elige ser científico, elige tener un modo distinto de ver la realidad (o algo así nos dijeron). Nunca pude ver las cosas sin preguntarme por qué son así, y nunca me sirvió la respuesta "porque sí" o "porque X dice que es así". Si bien puede parecer que es complicarse la vida (esta actitud es la principal causante de mi agnosticismo, por ejemplo), estoy contento con eso. No podría pasar mi vida viendo las cosas por encima, sin entenderlas; aunque de a ratos me molesta estar metido en algo tan "micro" (estudio bioquímica, con moléculas y demás cosas que no se ven), creo que es necesario para saber dónde estoy parado...

¿A qué viene esto? Ni idea, pero dado que no escribo hace más de un mes y que el principal motivo porque no lo hago es porque la facultad me quita tiempo, decidí mezclar las dos cosas y escribir una entrada sobre mi vida de universitario-futuro científico.

Bueno, como decía... ¿que decía? Ah si, es necesario (o al menos muy recomendable) cierto conocimiento científico para entender el mundo, para poder responderse preguntas que pueden ser cotidianas. Al fin y al cabo así comienza la investigación, con una pregunta; luego se intenta responderla. Pero casi cualquier pregunta puede servir de punto de partida para entrar, aunque sea un poco, en la(s) ciencia(s); querer saber por qué al atardecer el cielo se pone rojizo, o por qué el aceite y el agua no se mezclan, todo sirve para arrancar...

Los científicos no son como el Dr. Frink, o al menos no todos. No hay que ver a "LA CIENCIA" como algo frío, complicado o abstracto; es algo completamente cotidiano. Algo así se intenta hacer entender con el Año Internacional de la Química, por ejemplo, y con todos los científicos que se dedican a la divulgación científica, a llevar la ciencia a todos. Algo que pretendo poder hacer en algún momento, en cuanto pueda.

Por ahora puedo decirles que está muy bueno interesarse en algún área científica; no es necesario llegar a ser un experto, con saber un poco ya se puede ver al mundo de otra manera, una mejor manera a mi entender. Y decirles que el Dr. Frink definitivamente no es una imagen representativa de la mayoría de los científicos, aunque el mundo los (y en unos años "nos") vea así...


Ah sí, desde que empezó el año estoy por publicar este video, para que vean qué tan así es que la ciencia (en este caso la química) está en todos lados:



jueves, 10 de marzo de 2011

Educación II


Déjenme pararme. Ahora sí: CLAP CLAP CLAP CLAP! Un aplauso para el actual gobierno, que ha alcanzado nuevos límites de la demagogia. ¿Dinero para estimular la permanencia en secundaria? ¿En serio? O sea, ¿es esa la solución a los problemas en la educación? ¿O se sigue tratando de mejorar las cifras para vernos bien hacia afuera?


Entiendo que haya gente que no puede seguir con el estudio porque debe salir a trabajar a temprana edad. Conozco casos personalmente, y les puedo asegurar que los $1200 que van a dar como becas no mantienen a nadie. Según leí en 180, se va a dar especial consideración a los casos de estudiantes que son madres, padres, que tienen problemas laborales o de transporte. Bien, lo de ayudar a los que tienen problemas laborales está bien, ¿pero $1200? ¿Quién va a dejar un trabajo para estudiar? Por los problemas de transporte, creo que eso es algo a solucionar PARA TODOS, porque el dinero que se va en boletos es bastante. ¿Para estudiantes con hijos? O sea, hablamos de cuarto año, yo tenía 16 años cuando cursé cuarto año. ¿Son víctimas que necesitan ayuda, o son pelotudos que con 16 años ya están teniendo hijos? Con mis conocimientos de biología les puedo asegurar que las mujeres NO se embarazan espontáneamente, mientras toman mate, por ejemplo.

Además, en ningún momento se menciona el seguimiento del rendimiento del alumno. Se menciona la ayuda de alumnos de educación terciaria (que me parece una idea muy buena, en serio), pero no se menciona un mínimo seguimiento. O sea, se le da dinero sin exigir un mínimo de calificaciones o algo. No digo tener todas las materias con más de 10 (en escala 1-12), pero un mínimo de materias con calificaciones aceptables, por lo menos.

Creo están perdiendo el objetivo grande, por arreglar de a poco las cifras. Hay que mejorar la educación PARA TODOS. Eso no se cambia con darle plata a 1600 alumnos, se arregla cambiando todo: los programas (hacerlos más atractivos de alguna manera), los plazos (si se sacan las cuentas, hay poco más de 5 meses de clases), la voluntad de los profesores que no paran de faltar, y, principalmente, la voluntad de los estudiantes, la mayoría de los cuáles no quiere saber nada con estudiar, y mucho menos con seguir una carrera. Ese es el problema a atacar, hay que atraer a los estudiantes por la educación misma, no con dinero. Hay que pagarle bien a las personas que pasaron varios años de su vida estudiando para obtener un título, y así volver a estimular a los jóvenes a seguir una carrera. Muy pocos siguen una carrera por el simple hecho de ser alguien, y que su nombre sea reconocido algún día (es más, me atrevería a decir que soy el único que conozco que piensa así). Hay que estimularlos haciéndoles notar que estudiando se llega a un trabajo bien remunerado; para eso, los trabajos deben ser bien remunerados...

Además, me parece que la idea de qué es una beca debería ser distinta. Una beca debería ser una ayuda económica a aquellos que QUIEREN estudiar y no tienen los medios económicos, no a aquellos a quienes les da lo mismo estudiar o no. O sea, no a los más destacados, sino a los que quieren estudiar; eso se puede determinar, por ejemplo, siguiendo el desempeño del estudiante, no sólo con las calificaciones, sino también con las asistencias, la actitud en clase, etcétera.

Ni que hablar de apoyar a aquellos que realmente se esmeran y obtienen logros académicos importantes. He tenido la suerte de participar en la Olimpíada de Química Uruguaya, y el orgullo de representar a Uruguay en las Olimpíadas de Química Internacional e Iberoamericana, y créanme, los malabares que se debían hacer para conseguir apoyo económico eran dignos del Cirque du Soleil. Por si fuera poco, quienes nos entrenaban (durante meses, con ejercicios y clases) lo hacían de manera voluntaria. Y nosotros sí queríamos estudiar. Por suerte conseguimos el apoyo, pero no sé si la gente de las olimpíadas de Física, Matemática, Astronomía y demás áreas lo lograron. Y estoy seguro que esa gente también quería estudiar.

Para resumir, creo que se está "errando el bizcochazo". Es decir, están apuntando mal, ese es un problema, pero no EL problema. Y la solución definitivamente no es dar dinero así como así, hay otras maneras de ayudar: boletos, horarios flexibles, becas que sí dependan del rendimiento (o el esmero) que ponga el estudiante. En fin, mientras se siga pretendiendo mejorar las cifras sin recordar que esos números son personas va a estar difícil para realmente educar a alguien.